martes, 8 de diciembre de 2009

QUES ES BRUJERIA?

Brujería es el conjunto de creencias, conocimientos prácticos y actividades atribuidos a ciertas personas llamadas brujas (existe también la forma masculina, brujos, aunque es menos frecuente) que están supuestamente dotadas de ciertas habilidades mágicas que emplean con diferentes finalidades, la intención positiva o negativa depende de cada persona.[1]

La creencia en la brujería es común en numerosas culturas desde la más remota antigüedad, y las interpretaciones del fenómeno varían significativamente de una cultura a otra. En el occidente cristiano, la brujería se ha relacionado frecuentemente con la creencia en el Diablo, especialmente durante la Edad Moderna, en que se desató en Europa una obsesión por la brujería que desembocó en numerosos procesos y ejecuciones de brujas (lo que se denomina "caza de brujas"). Algunas teorías[2] relacionan la brujería europea con antiguas religiones paganas de la fertilidad, aunque ninguna de ellas ha podido ser demostrada. Las brujas tienen una gran importancia en el folclore de muchas culturas, y forman parte de la cultura popular.

Si bien éste es el concepto más frecuente del término "bruja", desde el siglo XX el término ha sido reivindicado por sectas ocultistas y religiones neopaganas, como la Wicca, para designar a todas aquellas personas que practican cierto tipo de magia, sea esta maléfica (magia negra) o benéfica (magia blanca), o bien a los adeptos de una determinada religión.

Un uso más extenso del término se emplea para designar, en determinadas sociedades, a los magos o chamanes.

El ‘brujo’ que encantó al Fiscal

El ‘brujo’ que encantó al Fiscal




El lío en el que se encuentra el fiscal Mario Iguarán, por cuenta de un síquico que dice ser amigo suyo y que trabaja para él, recordó cómo algunos políticos y altos funcionarios han encontrado un aliado en las ciencias ocultas. No son pocos los casos.

En Colombia, la relación entre las ciencias ocultas y la política no apareció por arte de magia.

Ahora es el fiscal Mario Iguarán y las asesorías para evitar “ataques mentales” por las que le pagaba al síquico Armando Martí. Antes, fueron otros.

El ex presidente Ernesto Samper, por ejemplo, reconoció que una vez aceptó que su esposa Jackie llevara al Palacio de Nariño una vidente de Pereira para detectar malas energías en su contra. Y que, pese a su incredulidad, terminó dándole dinero por sus servicios, luego de que encontrara un amuleto con tierra de cementerio y las garras del diablo pintadas al respaldo de un cuadro de la Virgen que permanecía a la entrada de la casa presidencial.

Cuatro años después, durante su mandato, Andrés Pastrana subió la Sierra Nevada de Santa Marta para confiar el designio del país a las aseguranzas indígenas y hasta convenció al entonces presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, para que también depositará su fe en ese ritual y el par de manillas blancas que entregaban los Coguis a los creyentes.

Hace quince días, ante el escándalo suscitado por la derrota de la bancada uribista en la elección del nuevo Consejo Nacional Electoral, el representante chocoano Odín Sánchez dijo que podía traer a un hechicero del Pacífico para identificar a los cuatro parlamentarios que voltearon sus votos.

Según Sánchez, el hechicero cantaría una tonada raizal, conocida como ‘jay’, que provocaría agudos dolores estomacales entre los culpables. El representante aseguró que el brujo era tan efectivo como el polígrafo, ese aparato que lee las pulsaciones del corazón, los saltos de la voz y hasta los malos pensamientos, y que es utilizado por la Policía para detectar mentiras en los interrogatorios.

¿Realmente tienen alguna validez este tipo de creencias? ¿Han surtido algún efecto? ¿La fe en las ciencias ocultas tiene que ver con la idiosincrasia colombiana? ¿Es verdad lo que dicen con relación a la brujas y, realmente, de que las hay las hay?

La de la brujería parece ser otra de esas prácticas poco ortodoxas a las que, históricamente, han acudido algunos sectores de la política mundial. Sacando provecho de ello, en Argentina, el mentalista José López Rega se infiltró en el peronismo hasta alcanzar total influencia sobre la presidenta Isabel Martínez, la viuda de Juan Domingo Perón.

Rega aseguraba que, a través de un cordón umbilical invisible, estaba unido a Perón y que podía ayudar al país a pensar como él. Así logró vivir varios años de un sueldo que le daba el Gobierno argentino por sus servicios “especiales”.

Rega, a la sombra del poder, fue uno de los responsables de la creación y terrorífica aplicación de la Triple A: la Alianza Anticomunista Argentina, que causó innumerables crímenes durante la dictadura militar.

Prácticas como esa también se la atribuyeron al oscuro asesor del ex presidente Alberto Fujimori, el polémico Vladimiro Montesinos.

El escritor Tomás Eloy Martínez, estudioso sobre la existencia de este tipo de personajes, dice que se identifican con Grigory Yefimovich Rasputín, allegado favorito del último zar de Rusia: “Tienen en común la pasión por el esoterismo, la codicia y el afán de poder absoluto”.

¿Podría entonces el síquico Armando Martí encarnar la aparición de un nuevo Rasputín? Hay quienes dicen que sí: este no es su primer ‘acto’.

Su primera relación con las altas esferas del Gobierno se dio durante la administración del ex fiscal Luis Camilo Osorio, a quien, asegura, le ayudó a bajar el nivel de estrés. Con ese fin fue contratado.

En el caso del actual Fiscal, la primera tarea de Martí tuvo que ver con una asesoría para hacer una presentación ante la Corte Suprema de Justicia en la que, dicen, Iguarán sacó un diez.

“Fui básico en potenciar su actitud”, dijo Martí, quien, desde ese momento, se habría convertido en su asesor de cabecera.

Tanto así, que tuvo plenas libertades para hacer cambios en la decoración del despacho y le prestó servicios de hipnosis a un familiar de Iguarán, aparentemente, dentro del subcontrato que firmó con la Fiscalía.

Sus tareas también habrían tenido que ver con otros frentes: se dice que Martí participó en el hallazgo de una supuesta muñeca de vudú enterrada en una matera del despacho de Zayda Mora, la ex secretaria general del fiscal Mario Iguarán.

Aún así, el síquico, que se declaró amigo personal del Fiscal, dijo que él no tiene nada que ver con la brujería.

“Soy un síquico profesional al que se ha irrespetado calificándolo de brujo. Mi especialidad es la logoterapia y la programación neurolingüística”, afirmó Armando Martí.

El dato clave
Martí, además de síquico, dice ser periodista. Esta semana, en una entrevista radial, dijo que leyendo el chocolate detectó varios homosexuales en la Fiscalía.

Brujas, gotas, milagros. En el actual Gobierno la creencia en asuntos paranormales no sólo recae en el hoy cuestionado fiscal Mario Iguarán.

El ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, ha reconocido que cree en brujas. Afirma que las sabe capaces de “producir malos efectos a través de poderes espirituales oscuros (...) Si no se tiene una protección especial y una vida espiritual continua, claro que obra el mal”

La diferencia es que él asegura que las combate con rezos, Ave Marías y Padre Nuestros, pues se declara un hombre “profundamente creyente y religioso”.

A pesar de que el presidente Álvaro Uribe Vélez también lo es, en algunos círculos han criticado la terapia de medicina alternativa a la que se somete.

Se trata de las gotas de esencias florales que el Primer Mandatario consume para recomponer su carácter y “el equilibrio” y que le son recetadas por la médica Elsa Lucía Arango.

El Presidente de la República defiende a capa y espada los beneficios de esa terapia, al igual que la práctica del yoga-nidra, que es una disciplina basada en la meditación y relajación profunda heredada de la tántrica Nyasa y del Chi Kung, es decir, de la gimnasia china que revitaliza el cuerpo y ayuda a curar las enfermedades mediante ejercicios de meditación, automasajes y dominio completo de la respiración.

Cuando Uribe desaparece algún momento de un escenario público y regresa al poco tiempo revitalizado, como si se tratara de un milagro, es muy probable que haya utilizado su fórmula secreta.

El ex presidente Andrés Pastrana contó durante sus cuatro años de administración con la permanente asesoría del reconocido médico bioenergético Santiago Rojas. Cada quince días, aproximadamente, Rojas madrugaba a la casa presidencial para proporcionarle una serie de tratamientos que incluían homeopatía, esencias florales, terapia neural, y algo conocido como oligoelementos: proporción de minerales que el cuerpo humano necesita para alcanzar un equilibrio. El médico se convirtió en un personaje de talla nacional y hoy por hoy, aseguran, es una de las autoridades más respetadas en la materia.

Sin embargo, su particular concepción de la medicina no siempre fue bien recibida por todos los sectores de la opinión. Una vez, recuerda una fuente cercana al ex Presidente, uno de los aparatos que utilizaba el médico para medir la radiación que potencialmente puede afectar el desempeño de una persona, terminó por desatar un incidente durante un encuentro de Pastrana con voceros de grupos armados ilegales, que tildaron a Rojas de espía.

Diez años después de que la vidente pereirana encontrara en la casa de Nariño el supuesto maleficio en contra de Ernesto Samper, el ex Presidente asegura no creer en brujas.

Dice que todo lo relacionado con las ciencias ocultas pasa por la superstición y que su caso hace parte de “esas cosas raras que a veces pasan”.

Tal vez, en un tiempo, el caso del Fiscal y el síquico Martí se convierta en eso: en algo raro, una de esas cosas inexplicables. Hasta el momento, así lo parece.

Todo depende de lo que suceda esta semana, cuando Iguarán retorne a su despacho, dé la cara y le explique al país cuál era el verdadero poder de su extraño asesor; por qué ese hombre que salía en la televisión haciendo ‘shows’ de hipnosis y atravesando con agujas larguísimas los brazos de modelos y presentadores, abría puertas y expedientes en el búnker de la Fiscalía.

Martí también tendrá que hacerlo. Claro, si tiene tiempo. El síquico ha asegurado que todo dependerá de su agenda porque, según él, le espera una inmensa lista de pacientes para los próximos meses entre los cuales, tal vez, haya otros miembros de las altas esferas del poder colombiano. Otras mujeres, otros hombres de poca fe.

En pocas palabras

“Yo reprogramé al fiscal Mario Iguarán. Por mi trabajo he recibido amenazas, por eso me dieron carro blindado y escoltas”. Armando Martí, síquico.

“No le ordené al síquico desaparecer documentos en los que, al parecer, quedaban al descubierto conductas de corrupción de algunos funcionarios”.

Armando Otálora, vicefiscal general de la Nación.

La imagen de la Fiscalía

El ex fiscal Alfonso Gómez asevera que el procedimiento adelantado por Armando Martí podría afectar la credibilidad de la institución.

El ex director del DAS Ramiro Bejarano considera que la participación del síquico Martí en la Fiscalía, para adelantar supuestas labores de inteligencia, “antes que ser un método psicológico para armonizar las relaciones al interior del ente, se convirtió en la creación de una agencia para el servicio del Fiscal General”.

“Lo grave es que a través de esos supuestos estudios el Fiscal toleró que se montara un ente paralelo administrado por Martí, atendiendo instrucciones del Fiscal para manejara sus veleidades, persiguiendo a funcionarios”.

El ex fiscal Alfonso Gómez Méndez, por su parte, asegura que el procedimiento adelantado por Armando Martí podría afectar la credibilidad de la institución porque “nadie que no tenga una investidura oficial puede hacer labores de inteligencia, y mucho menos un síquico”.

El ex fiscal Alfonso Valdivieso Sarmiento considera válida la presencia del síquico, siempre y cuando las razones estén justificadas, para lo cual ha preferido esperar la respuesta de Iguarán. “La vinculación de cualquier tipo de profesión a la prestación de un servicio de cualquier persona debe tener unas justificaciones”.

Presidencia colombiana `fue víctimade brujería'

La ex primera dama de Colombia Jacquin Strouss reveló la semana
pasada un secreto que mantuvo durante largo tiempo: el palacio
presidencial fue objeto de una acto de brujería.

Alguien puso en varios lugares de la Casa de Nariño unas bolsitas negras
en forma de mariposa que tenían en su interior dientes, tierra, pelos, un
dólar partido por la mitad y medallas de San Benito patas arriba, dijo la
señora del presidente Ernesto Samper a la revista Semana en vísperas de
Halloween.

Asombrados por el extraño descubrimiento, el Presidente y su esposa
pidieron al capellán de palacio, Guillermo Melguizo, que hiciera una
oración de exorcismo, a lo cual el sacerdote accedió.

En Colombia nunca se supo el significado que tenían los objetos
encontrados en las bolsas. En Miami, sin embargo, ya hay varios
expertos que tienen una idea, y uno de ellos dice que el exorcismo no
sirve.

Rigoberto Zamora, veterano practicante y estudioso de las religiones
afrocubanas de Miami, dijo a El Nuevo Herald que los objetos
encontrados son implementos usados en la religión Palo Mayombe para
hacer daño a la gente. En este caso, dijo el santero, a todo el país.

La tierra, según Zamora, es la representación de Colombia; el diente
significa la muerte; el dólar partido es un conjura para que la economía se
vaya a la quiebra; el pelo es la energía de la gente, y las medallas son
para que el pueblo se rebele.

``Todo eso combinado, metido en una bolsa negra, es para crear el
caos'', explicó Zamora. Pero lo más grave es que el exorcismo no
funciona para acabar con estos hechizos, agregó.

``La brujería sólo se rompe con otra brujería''.

Así que Zamora recomendó al presidente Andrés Pastrana, el nuevo
inquilino de la casa presidencial, y de quien se dice que es bastante
supersticioso, que contrate un brujo, ojalá un `palero' o practicante de la
religión Palo Mayombe, para que se rompa el hechizo siguiendo estos
pasos:

Hacer en el piso de la habitación donde se encontraron las bolsas lo
que se conoce como una ``firma'', o dibujos con flechas y figuras
alegóricas de animales.

Esparcir pólvora dentro de las figuras.


Encender un tabaco.


Ponerle fuego a la pólvora para que se levante el espíritu.


Alimentar al espíritu con sangre de gallo.


Limpiar la sangre con yerba rompezaragüey o artemisa.
Pastrana, quien asumió el cargo en agosto, no ha comentado el
espeluznante relato de la esposa del ex presidente, ni tampoco ha dicho
si los recientes y costosos arreglos que se le hicieron a la casa en la que
Samper pasó los peores años de su vida tenían como objetivo, entre
otras cosas, borrar el rastro de cualquier conjura.

Las bolsas con los extraños objetos fueron descubiertas, según la ex
primera dama, por una bruja de la ciudad de Pereira que fue invitada a la
casa presidencial luego de que le comentó a una amigo de Samper que
ella estaba segura de que al Presidente le estaban haciendo brujería.

``La pitonisa viajó un fin de semana a Bogotá'', dice la revista. ``Fue así
como descubrió que había en la antesala del despacho presidencial, en el
propio despacho y en el escritorio de la secretaria privada, unas bolsitas
negras''.

En su recorrido, la bruja pereirana logró, según Semana, identificar a la
persona que las había puesto.

``La persona que se sienta aquí es la que está dejando esas bolsas'', dijo
la bruja. Era el escritorio de una secretaria que fue inmediatamente
despedida.

En Palacio se rumoraba que la secretaria, según Semana, era amiga de
Elizabeth Montoya de Sarría, una acaudalada coleccionista de diamantes
vinculada al narcotráfico y que apareció muerta en febrero de 1995 en
un apartamento de Bogotá en el que vivían dos santeros cubanos.

Montoya, más conocida como la ``mona retrechera'', había prometido a
la fiscalía colombiana entregar pruebas que comprometerían a Samper en
la financiación de la campaña presidencial con fondos del narcotráfico.
Su esposo, Jesús Sarría, arrestado por cargos de enriquecimiento ilícito,
es conocido como un jerarca de una religión afrocubana.

Al preguntarle qué pensaba de todas estos maleficios, la ex primera
dama respondió a la revista:

``Nosotros teníamos tiempo sólo para pensar en los vivos que nos
estaban asustando''.

La bruja que un pueblo creó y los ... la asesinaron

La muerte de Linda Johana Fontalvo fue el final de una cacería de brujas que abanderó, sin prever las consecuencias, gran parte de la comunidad del municipio Zona Bananera, Magdalena. El testimonio de Francisco Fuentes*, uno de los jóvenes que conoció a la difunta y quien estuvo también a punto de morir, da cuenta de esta extraña historia de rumores, supuestas sectas satánicas, y paramilitarismo.

El cuerpo de ‘Linda Parapetos’, como llamaban a la joven de 24 años, fue encontrado el 5 de junio de 2003 en medio de la maleza con varios disparos, señales de tortura y el cráneo dividido en dos por cuenta de un machetazo que le propinaron las autodefensas para matar a la mujer que, según ellos, tenía pacto con el diablo.

“Le pegaron con las cachas de las armas. Cuando la vi en el cajón tenía los dientes por fuera”, revela un familiar que no quiere ser nombrado.

Francisco y Alejandro observan la tumba de Linda Johana Fontalvo, asesinada el 4 de junio de 2003, a raíz de las murmuraciones sobre sus poderes sobrenaturales y su supuesto pacto con el diablo.


En Prado Sevilla, Zona Bananera, nadie quiere recordar lo que sucedió con Linda. La gente dice que no la conoció, pero después de un rato de conversación hay quienes se atreven a contar que era una mujer hermosa de piel blanca y pelo negro que atraía a los jóvenes del pueblo y que era “satánica”.

Le decían ‘Parapetos’ por su forma de vestir: parecía una gitana y lucía muchos accesorios como manillas y cadenas.

“Eso es lo que dicen, yo no la vi… pero sí tenía sus cosas raras porque se vestía de oscuro y se pintaba las uñas de negro”, afirma un poblador quien en un principio negó haberla conocido.

Nadie guarda una foto de ‘Linda parapetos’. Ni siquiera hay un solo cimiento en pie de la casa de bahareque donde vivía con su familia. Después del asesinato, los Fontalvo salieron corriendo y el pueblo tumbó el rancho. El único vestigio de lo sucedido es la tumba de la joven blanqueada con cal, en una esquina del cementerio San José.

Después de cuatro años, el crimen salió a relucir hace tres semanas cuando el ex comandante paramilitar José Gregorio Mangones Lugo, alias ‘Carlos Tijeras’, admitió ante la Fiscalía que ordenó la muerte de Linda.

La explicación que entregó el hombre más temido de la zona fue lapidaria y desafiante: “estaba corrompiendo a los niños del pueblo”, dijo para justificar un acto que en su lógica paramilitar fue una limpieza moral.

‘LOS SATÁNICOS’

Francisco Fuentes asegura que las acusaciones contra él y su grupo de amigos se iniciaron el 7 de diciembre de 2000.

“Estábamos tomando y escuchando ‘rockcito’ cuando un amigo dijo que iba a traer media puerca para hacer unas chuletas. Una vecina nos vio cortando la carne y al día siguiente dijo que estábamos en un rito satánico. Desde ahí nos acusaron”.

Al principio las habladurías de la gente provocaron risas entre los jóvenes, pero después la vaina se puso fea y los chismes se convirtieron en motivo de persecución.

Alejandro*, uno de los llamados ‘satánicos’, cuenta que los vecinos reunieron firmas para echarlos del pueblo y como no pudieron los acusaron ante los paramilitares agrupados en el frente ‘William Rivas’, bajo el mando de ‘Tijeras’.

Para entonces, este hombre se había convertido en el juez supremo de todas las cosas en Zona Bananera. No había chisme que no llegara a sus oídos, ni problema familiar en el que no mediara, y si alguien necesitaba dinero ahí estaba Mangones para ‘ayudar’. Él era la Ley, la Justicia, el banco, la fuerza pública… Él se lo creía y actuaba conforme, moviendo todo alrededor suyo en un peligroso vórtice de mesianismo y brutalidad. Esos rasgos, sin ambages, fue los que dejó ver en el proceso de sometimiento a la Justicia en sus testimonios ante Fiscalía.

“La guerrilla me volaba el ferrocarril cuando quería, ¿quién buscaba al Ejército?… cuando el marido y la mujer peleaban ¿a quién llamaban? a ‘Carlos Tijeras’… Carlos corre pa’ acá, mira esto, mira lo otro, que están robando… yo era todo”, con estas palabras en plena versión libre, el ex ‘para’ pretendía demostrar que asumió, ‘con sentido patriótico’, las funciones que el Estado había abandonado en esas tierras.

Lo más triste en Zona Bananera es que ese poder desbordado terminó sirviendo para aterrorizar a un grupo de muchachos a quienes la ignorancia del pueblo señaló como practicantes de brujería, y cuyo único pecado era pensar y querer portarse diferente: oír rock en vez de vallenato, y llevar el pelo largo en lugar del corte castrense de los ‘paras’. Y Linda Johana pagó el precio más alto.

“Lo que aquí ocurrió fue un choque de culturas. A nosotros nos gustaba un tipo de música; a Linda le llamaban la atención la quiromancia y la lectura de las cartas, pero hasta ahí”, sostiene el joven mientras mira a lo lejos y recuerda que alguna vez vivió en Barranquilla donde fue universitario y nunca sintió que los vecinos se tomaran muy en serio su aspecto de alternativo.

Francisco y Alejandro huyeron de sus casas en Zona Bananera una madrugada. Un amigo de los padres los había alertado sobre las preguntas que hicieron dos sicarios con el propósito de dar con su paradero.



LA VÍCTIMA

El pueblo asegura que los ritos de ‘Los satánicos’ llevaron a la tumba a Natalia*, una niña de 13 años de quien medio poblado jura que falleció por una posesión demoníaca. Esta muerte le fue achacada a ‘Linda Parapetos’, la máxima representante del satanismo en la región, según ellos.

No hubo una explicación científica del deceso. Un fuerte dolor de cabeza y una fiebre alta fueron consumiendo a la menor hasta apagarla.

Inés Angulo, coordinadora académica del colegio La Concentración donde estudiaba Natalia, recuerda uno de los capítulos más oscuros en la historia del centro educativo.

La docente cuenta que un año antes del asesinato de Linda, los estudiantes empezaron a inquietarse. El juego de la tabla ‘Ouija’ fue el motivo del estado de pánico que contagió no solo a los jóvenes sino a todo Prado Sevilla.

Zona Bananera es un municipio con 56 mil habitantes, la mayoría vive en la zona rural. El paramilitar ‘Carlos Tijeras’ controló esta región y estableció las relaciones comerciales en el negocio del banano.


Natalia, una de las participantes del juego, dejó de asistir al colegio porque no aguantaba el dolor de cabeza, los vecinos dijeron que se comportaba de manera extraña y con el tiempo se había vuelto agresiva. Desde que cayó en cama no volvió a levantarse. Sus padres, inmersos en las creencias de hechos sobrenaturales, en vez de mandarla a un médico, la presentaron ante cuanto brujo y curandero había. Así lo testimonian la profesora Inés y Francisco.

Después del fallecimiento se dijo de todo: que en el colegio profesores y estudiantes participaban en orgías, que los ritos se celebraban en unas bodegas abandonadas, que fulano y zutano eran instrumentos de Satanás.

“Los estudiantes vivían con susto —refiere Inés—. Cómo será que un pelao empezó a enfermarse y los profesores hicimos una colecta y lo llevamos al médico. El psiquiatra nos dijo que el muchacho lo único que tenía era miedo y recomendó apartarlo del ambiente, así que sus papás se lo llevaron”.

Otros menos creyentes sostienen que la coyuntura del pueblo fue la excusa perfecta que utilizó ‘Carlos Tijeras’ para matar a una mujer que se le estaba convirtiendo en un problema. “El Ejército y los paramilitares decían que ella era guerrillera”, afirma un anciano e inmediatamente se arrepiente de las palabras. “Eso no se puede decir por aquí”.

LA MUERTE DE UNA ‘BRUJA’

Linda murió descalza. A las 7 de la noche del 4 de junio, Edwin Alberto Ferrer González, ‘El Russo’, llegó a la puerta de la casa de la joven y cruzó unas cuantas palabras con Alfonso Fontalvo, el padre. Su intención era llevarse a Linda y ponerla a disposición de ‘Carlos Tijeras’.

La muerte la estaba esperando y no le alcanzó el tiempo para buscar los zapatos.

Estos hechos quedaron consignados en la resolución de acusación proferida por la Fiscalía contra Mangones, Ferrer y otras 12 personas en 2006.

‘Linda Parapetos’ fue asesinada en la madrugada. Si en vida fue objeto de los chismes más variados, las versiones de su muerte son un catálogo de situaciones paranormales y mágicas mezcladas con crueldad sanguinaria.

De sus últimos minutos, por ejemplo, se dice que primero le propinaron varios disparos, pero no murió. “Los ‘paracos’ la dejaron tirada pero a las 2 de la mañana regresaron al lugar y la encontraron sentada con un muerto al lado; tenía el pelo en la cara. Para no dejar viva a la ‘bruja’ la cogieron a machetazos”, relata un poblador.

Este relato se tiene como cierto a tal punto que muchas personas “descansaron” con el crimen de Linda, sostiene un profesor del municipio.

La persecución contra ‘Los satánicos’ cesó. El crimen de una mujer y la muerte de una niña fueron suficientes para no buscar a más culpables. El pueblo olvidó pronto el caso de Linda, pero la Justicia Penal todavía ventila el asunto e intenta esclarecer los móviles reales del homicidio. En el Juzgado Único Especializado de Santa Marta reposa un grueso expediente.

Los muchachos que hace cuatro años eran vistos como adoradores de espíritus malignos ahora caminan el pueblo buscando cosas qué hacer. Están desempleados, pero respiran con tranquilidad porque pudieron regresar con sus familias.

Ni una sola flor hay en la tumba de Linda, la maleza empieza a tragarse el sepulcro… el abandono es evidente. “La muerte de Linda fue una infamia y de esa infamia es culpable el pueblo”, afirma Francisco.

La bruja que un pueblo creó y los ... la asesinaron

La muerte de Linda Johana Fontalvo fue el final de una cacería de brujas que abanderó, sin prever las consecuencias, gran parte de la comunidad del municipio Zona Bananera, Magdalena. El testimonio de Francisco Fuentes*, uno de los jóvenes que conoció a la difunta y quien estuvo también a punto de morir, da cuenta de esta extraña historia de rumores, supuestas sectas satánicas, y paramilitarismo.

El cuerpo de ‘Linda Parapetos’, como llamaban a la joven de 24 años, fue encontrado el 5 de junio de 2003 en medio de la maleza con varios disparos, señales de tortura y el cráneo dividido en dos por cuenta de un machetazo que le propinaron las autodefensas para matar a la mujer que, según ellos, tenía pacto con el diablo.

“Le pegaron con las cachas de las armas. Cuando la vi en el cajón tenía los dientes por fuera”, revela un familiar que no quiere ser nombrado.

Francisco y Alejandro observan la tumba de Linda Johana Fontalvo, asesinada el 4 de junio de 2003, a raíz de las murmuraciones sobre sus poderes sobrenaturales y su supuesto pacto con el diablo.


En Prado Sevilla, Zona Bananera, nadie quiere recordar lo que sucedió con Linda. La gente dice que no la conoció, pero después de un rato de conversación hay quienes se atreven a contar que era una mujer hermosa de piel blanca y pelo negro que atraía a los jóvenes del pueblo y que era “satánica”.

Le decían ‘Parapetos’ por su forma de vestir: parecía una gitana y lucía muchos accesorios como manillas y cadenas.

“Eso es lo que dicen, yo no la vi… pero sí tenía sus cosas raras porque se vestía de oscuro y se pintaba las uñas de negro”, afirma un poblador quien en un principio negó haberla conocido.

Nadie guarda una foto de ‘Linda parapetos’. Ni siquiera hay un solo cimiento en pie de la casa de bahareque donde vivía con su familia. Después del asesinato, los Fontalvo salieron corriendo y el pueblo tumbó el rancho. El único vestigio de lo sucedido es la tumba de la joven blanqueada con cal, en una esquina del cementerio San José.

Después de cuatro años, el crimen salió a relucir hace tres semanas cuando el ex comandante paramilitar José Gregorio Mangones Lugo, alias ‘Carlos Tijeras’, admitió ante la Fiscalía que ordenó la muerte de Linda.

La explicación que entregó el hombre más temido de la zona fue lapidaria y desafiante: “estaba corrompiendo a los niños del pueblo”, dijo para justificar un acto que en su lógica paramilitar fue una limpieza moral.

‘LOS SATÁNICOS’

Francisco Fuentes asegura que las acusaciones contra él y su grupo de amigos se iniciaron el 7 de diciembre de 2000.

“Estábamos tomando y escuchando ‘rockcito’ cuando un amigo dijo que iba a traer media puerca para hacer unas chuletas. Una vecina nos vio cortando la carne y al día siguiente dijo que estábamos en un rito satánico. Desde ahí nos acusaron”.

Al principio las habladurías de la gente provocaron risas entre los jóvenes, pero después la vaina se puso fea y los chismes se convirtieron en motivo de persecución.

Alejandro*, uno de los llamados ‘satánicos’, cuenta que los vecinos reunieron firmas para echarlos del pueblo y como no pudieron los acusaron ante los paramilitares agrupados en el frente ‘William Rivas’, bajo el mando de ‘Tijeras’.

Para entonces, este hombre se había convertido en el juez supremo de todas las cosas en Zona Bananera. No había chisme que no llegara a sus oídos, ni problema familiar en el que no mediara, y si alguien necesitaba dinero ahí estaba Mangones para ‘ayudar’. Él era la Ley, la Justicia, el banco, la fuerza pública… Él se lo creía y actuaba conforme, moviendo todo alrededor suyo en un peligroso vórtice de mesianismo y brutalidad. Esos rasgos, sin ambages, fue los que dejó ver en el proceso de sometimiento a la Justicia en sus testimonios ante Fiscalía.

“La guerrilla me volaba el ferrocarril cuando quería, ¿quién buscaba al Ejército?… cuando el marido y la mujer peleaban ¿a quién llamaban? a ‘Carlos Tijeras’… Carlos corre pa’ acá, mira esto, mira lo otro, que están robando… yo era todo”, con estas palabras en plena versión libre, el ex ‘para’ pretendía demostrar que asumió, ‘con sentido patriótico’, las funciones que el Estado había abandonado en esas tierras.

Lo más triste en Zona Bananera es que ese poder desbordado terminó sirviendo para aterrorizar a un grupo de muchachos a quienes la ignorancia del pueblo señaló como practicantes de brujería, y cuyo único pecado era pensar y querer portarse diferente: oír rock en vez de vallenato, y llevar el pelo largo en lugar del corte castrense de los ‘paras’. Y Linda Johana pagó el precio más alto.

“Lo que aquí ocurrió fue un choque de culturas. A nosotros nos gustaba un tipo de música; a Linda le llamaban la atención la quiromancia y la lectura de las cartas, pero hasta ahí”, sostiene el joven mientras mira a lo lejos y recuerda que alguna vez vivió en Barranquilla donde fue universitario y nunca sintió que los vecinos se tomaran muy en serio su aspecto de alternativo.

Francisco y Alejandro huyeron de sus casas en Zona Bananera una madrugada. Un amigo de los padres los había alertado sobre las preguntas que hicieron dos sicarios con el propósito de dar con su paradero.



LA VÍCTIMA

El pueblo asegura que los ritos de ‘Los satánicos’ llevaron a la tumba a Natalia*, una niña de 13 años de quien medio poblado jura que falleció por una posesión demoníaca. Esta muerte le fue achacada a ‘Linda Parapetos’, la máxima representante del satanismo en la región, según ellos.

No hubo una explicación científica del deceso. Un fuerte dolor de cabeza y una fiebre alta fueron consumiendo a la menor hasta apagarla.

Inés Angulo, coordinadora académica del colegio La Concentración donde estudiaba Natalia, recuerda uno de los capítulos más oscuros en la historia del centro educativo.

La docente cuenta que un año antes del asesinato de Linda, los estudiantes empezaron a inquietarse. El juego de la tabla ‘Ouija’ fue el motivo del estado de pánico que contagió no solo a los jóvenes sino a todo Prado Sevilla.

Zona Bananera es un municipio con 56 mil habitantes, la mayoría vive en la zona rural. El paramilitar ‘Carlos Tijeras’ controló esta región y estableció las relaciones comerciales en el negocio del banano.


Natalia, una de las participantes del juego, dejó de asistir al colegio porque no aguantaba el dolor de cabeza, los vecinos dijeron que se comportaba de manera extraña y con el tiempo se había vuelto agresiva. Desde que cayó en cama no volvió a levantarse. Sus padres, inmersos en las creencias de hechos sobrenaturales, en vez de mandarla a un médico, la presentaron ante cuanto brujo y curandero había. Así lo testimonian la profesora Inés y Francisco.

Después del fallecimiento se dijo de todo: que en el colegio profesores y estudiantes participaban en orgías, que los ritos se celebraban en unas bodegas abandonadas, que fulano y zutano eran instrumentos de Satanás.

“Los estudiantes vivían con susto —refiere Inés—. Cómo será que un pelao empezó a enfermarse y los profesores hicimos una colecta y lo llevamos al médico. El psiquiatra nos dijo que el muchacho lo único que tenía era miedo y recomendó apartarlo del ambiente, así que sus papás se lo llevaron”.

Otros menos creyentes sostienen que la coyuntura del pueblo fue la excusa perfecta que utilizó ‘Carlos Tijeras’ para matar a una mujer que se le estaba convirtiendo en un problema. “El Ejército y los paramilitares decían que ella era guerrillera”, afirma un anciano e inmediatamente se arrepiente de las palabras. “Eso no se puede decir por aquí”.

LA MUERTE DE UNA ‘BRUJA’

Linda murió descalza. A las 7 de la noche del 4 de junio, Edwin Alberto Ferrer González, ‘El Russo’, llegó a la puerta de la casa de la joven y cruzó unas cuantas palabras con Alfonso Fontalvo, el padre. Su intención era llevarse a Linda y ponerla a disposición de ‘Carlos Tijeras’.

La muerte la estaba esperando y no le alcanzó el tiempo para buscar los zapatos.

Estos hechos quedaron consignados en la resolución de acusación proferida por la Fiscalía contra Mangones, Ferrer y otras 12 personas en 2006.

‘Linda Parapetos’ fue asesinada en la madrugada. Si en vida fue objeto de los chismes más variados, las versiones de su muerte son un catálogo de situaciones paranormales y mágicas mezcladas con crueldad sanguinaria.

De sus últimos minutos, por ejemplo, se dice que primero le propinaron varios disparos, pero no murió. “Los ‘paracos’ la dejaron tirada pero a las 2 de la mañana regresaron al lugar y la encontraron sentada con un muerto al lado; tenía el pelo en la cara. Para no dejar viva a la ‘bruja’ la cogieron a machetazos”, relata un poblador.

Este relato se tiene como cierto a tal punto que muchas personas “descansaron” con el crimen de Linda, sostiene un profesor del municipio.

La persecución contra ‘Los satánicos’ cesó. El crimen de una mujer y la muerte de una niña fueron suficientes para no buscar a más culpables. El pueblo olvidó pronto el caso de Linda, pero la Justicia Penal todavía ventila el asunto e intenta esclarecer los móviles reales del homicidio. En el Juzgado Único Especializado de Santa Marta reposa un grueso expediente.

Los muchachos que hace cuatro años eran vistos como adoradores de espíritus malignos ahora caminan el pueblo buscando cosas qué hacer. Están desempleados, pero respiran con tranquilidad porque pudieron regresar con sus familias.

Ni una sola flor hay en la tumba de Linda, la maleza empieza a tragarse el sepulcro… el abandono es evidente. “La muerte de Linda fue una infamia y de esa infamia es culpable el pueblo”, afirma Francisco.

miércoles, 1 de julio de 2009

GARCIA MARQUEZ Y OVNIS

.: Entrevista a Gabriel García Marquez.Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura en entrevista realizada en España por la Revista Cíclope, acerca de los Platillos Voladores dice:P: ¿Qué opina usted sobre los Ovnis?
R/ Mi opinión sobre los Ovnis es de sentido común: creo que son naves procedentes de otros planetas, pero cuyo destino no es la Tierra.
P: ¿Cree en la posibilidad de existencia de vida en otros planetas?
R/ Es conmovedora la soberbia de quienes afirman que nuestro planeta es el único habitado. Creo mas bien que somos algo así como una aldea perdida en la provincia menos interesante del universo y que los discos luminosos que vemos pasar, en la noche de los siglos, nos miran a nosotros como nosotros miramos a las gallinas.
P: ¿De dónde cree que procedan, o quién los dirige?
R/ Los Ovnis deben estar tripulados por seres cuyo ciclo biológico es desmesuradamente mas amplio y fructífero que el nuestro. No se ocupan de nosotros porque acabaron de estudiarnos hace miles de años, cuando se hicieron las últimas exploraciones del Universo; saben tanto de nosotros mismos que inclusive conocen nuestro destino.
P: ¿Cree que se informa debidamente al gran público sobre el tema?
R/ No creo que haya una conspiración de las grandes potencias para ocultar la verdad de los Ovnis. Esto sería atribuirles a los dueños del mundo mas inteligencia de la que tienen.
P: ¿Por qué los científicos niegan el fenómeno?
Son científicos regresivos que niegan la existencia de los marcianos porque no los pueden ver, sin preguntarse siquiera si los marcianos serán los microbios que nos hacen la guerra dentro del cuerpo
.García Márquez concluyó su entrevista así: Seguiremos viendo con la boca abierta esos discos luminosos que ya eran familiares en las noches de la Biblia, seguiremos negando su existencia, aunque sus tripulantes se sienten a almorzar con nosotros, como ocurrió tantas veces en el pasado, porque somos los habitantes del planeta mas provinciano, reaccionario y atrasado del Universo.