El ‘brujo’ que encantó al Fiscal
El lío en el que se encuentra el fiscal Mario Iguarán, por cuenta de un síquico que dice ser amigo suyo y que trabaja para él, recordó cómo algunos políticos y altos funcionarios han encontrado un aliado en las ciencias ocultas. No son pocos los casos.
En Colombia, la relación entre las ciencias ocultas y la política no apareció por arte de magia.
Ahora es el fiscal Mario Iguarán y las asesorías para evitar “ataques mentales” por las que le pagaba al síquico Armando Martí. Antes, fueron otros.
El ex presidente Ernesto Samper, por ejemplo, reconoció que una vez aceptó que su esposa Jackie llevara al Palacio de Nariño una vidente de Pereira para detectar malas energías en su contra. Y que, pese a su incredulidad, terminó dándole dinero por sus servicios, luego de que encontrara un amuleto con tierra de cementerio y las garras del diablo pintadas al respaldo de un cuadro de la Virgen que permanecía a la entrada de la casa presidencial.
Cuatro años después, durante su mandato, Andrés Pastrana subió la Sierra Nevada de Santa Marta para confiar el designio del país a las aseguranzas indígenas y hasta convenció al entonces presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, para que también depositará su fe en ese ritual y el par de manillas blancas que entregaban los Coguis a los creyentes.
Hace quince días, ante el escándalo suscitado por la derrota de la bancada uribista en la elección del nuevo Consejo Nacional Electoral, el representante chocoano Odín Sánchez dijo que podía traer a un hechicero del Pacífico para identificar a los cuatro parlamentarios que voltearon sus votos.
Según Sánchez, el hechicero cantaría una tonada raizal, conocida como ‘jay’, que provocaría agudos dolores estomacales entre los culpables. El representante aseguró que el brujo era tan efectivo como el polígrafo, ese aparato que lee las pulsaciones del corazón, los saltos de la voz y hasta los malos pensamientos, y que es utilizado por la Policía para detectar mentiras en los interrogatorios.
¿Realmente tienen alguna validez este tipo de creencias? ¿Han surtido algún efecto? ¿La fe en las ciencias ocultas tiene que ver con la idiosincrasia colombiana? ¿Es verdad lo que dicen con relación a la brujas y, realmente, de que las hay las hay?
La de la brujería parece ser otra de esas prácticas poco ortodoxas a las que, históricamente, han acudido algunos sectores de la política mundial. Sacando provecho de ello, en Argentina, el mentalista José López Rega se infiltró en el peronismo hasta alcanzar total influencia sobre la presidenta Isabel Martínez, la viuda de Juan Domingo Perón.
Rega aseguraba que, a través de un cordón umbilical invisible, estaba unido a Perón y que podía ayudar al país a pensar como él. Así logró vivir varios años de un sueldo que le daba el Gobierno argentino por sus servicios “especiales”.
Rega, a la sombra del poder, fue uno de los responsables de la creación y terrorífica aplicación de la Triple A: la Alianza Anticomunista Argentina, que causó innumerables crímenes durante la dictadura militar.
Prácticas como esa también se la atribuyeron al oscuro asesor del ex presidente Alberto Fujimori, el polémico Vladimiro Montesinos.
El escritor Tomás Eloy Martínez, estudioso sobre la existencia de este tipo de personajes, dice que se identifican con Grigory Yefimovich Rasputín, allegado favorito del último zar de Rusia: “Tienen en común la pasión por el esoterismo, la codicia y el afán de poder absoluto”.
¿Podría entonces el síquico Armando Martí encarnar la aparición de un nuevo Rasputín? Hay quienes dicen que sí: este no es su primer ‘acto’.
Su primera relación con las altas esferas del Gobierno se dio durante la administración del ex fiscal Luis Camilo Osorio, a quien, asegura, le ayudó a bajar el nivel de estrés. Con ese fin fue contratado.
En el caso del actual Fiscal, la primera tarea de Martí tuvo que ver con una asesoría para hacer una presentación ante la Corte Suprema de Justicia en la que, dicen, Iguarán sacó un diez.
“Fui básico en potenciar su actitud”, dijo Martí, quien, desde ese momento, se habría convertido en su asesor de cabecera.
Tanto así, que tuvo plenas libertades para hacer cambios en la decoración del despacho y le prestó servicios de hipnosis a un familiar de Iguarán, aparentemente, dentro del subcontrato que firmó con la Fiscalía.
Sus tareas también habrían tenido que ver con otros frentes: se dice que Martí participó en el hallazgo de una supuesta muñeca de vudú enterrada en una matera del despacho de Zayda Mora, la ex secretaria general del fiscal Mario Iguarán.
Aún así, el síquico, que se declaró amigo personal del Fiscal, dijo que él no tiene nada que ver con la brujería.
“Soy un síquico profesional al que se ha irrespetado calificándolo de brujo. Mi especialidad es la logoterapia y la programación neurolingüística”, afirmó Armando Martí.
El dato clave
Martí, además de síquico, dice ser periodista. Esta semana, en una entrevista radial, dijo que leyendo el chocolate detectó varios homosexuales en la Fiscalía.
Brujas, gotas, milagros. En el actual Gobierno la creencia en asuntos paranormales no sólo recae en el hoy cuestionado fiscal Mario Iguarán.
El ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, ha reconocido que cree en brujas. Afirma que las sabe capaces de “producir malos efectos a través de poderes espirituales oscuros (...) Si no se tiene una protección especial y una vida espiritual continua, claro que obra el mal”
La diferencia es que él asegura que las combate con rezos, Ave Marías y Padre Nuestros, pues se declara un hombre “profundamente creyente y religioso”.
A pesar de que el presidente Álvaro Uribe Vélez también lo es, en algunos círculos han criticado la terapia de medicina alternativa a la que se somete.
Se trata de las gotas de esencias florales que el Primer Mandatario consume para recomponer su carácter y “el equilibrio” y que le son recetadas por la médica Elsa Lucía Arango.
El Presidente de la República defiende a capa y espada los beneficios de esa terapia, al igual que la práctica del yoga-nidra, que es una disciplina basada en la meditación y relajación profunda heredada de la tántrica Nyasa y del Chi Kung, es decir, de la gimnasia china que revitaliza el cuerpo y ayuda a curar las enfermedades mediante ejercicios de meditación, automasajes y dominio completo de la respiración.
Cuando Uribe desaparece algún momento de un escenario público y regresa al poco tiempo revitalizado, como si se tratara de un milagro, es muy probable que haya utilizado su fórmula secreta.
El ex presidente Andrés Pastrana contó durante sus cuatro años de administración con la permanente asesoría del reconocido médico bioenergético Santiago Rojas. Cada quince días, aproximadamente, Rojas madrugaba a la casa presidencial para proporcionarle una serie de tratamientos que incluían homeopatía, esencias florales, terapia neural, y algo conocido como oligoelementos: proporción de minerales que el cuerpo humano necesita para alcanzar un equilibrio. El médico se convirtió en un personaje de talla nacional y hoy por hoy, aseguran, es una de las autoridades más respetadas en la materia.
Sin embargo, su particular concepción de la medicina no siempre fue bien recibida por todos los sectores de la opinión. Una vez, recuerda una fuente cercana al ex Presidente, uno de los aparatos que utilizaba el médico para medir la radiación que potencialmente puede afectar el desempeño de una persona, terminó por desatar un incidente durante un encuentro de Pastrana con voceros de grupos armados ilegales, que tildaron a Rojas de espía.
Diez años después de que la vidente pereirana encontrara en la casa de Nariño el supuesto maleficio en contra de Ernesto Samper, el ex Presidente asegura no creer en brujas.
Dice que todo lo relacionado con las ciencias ocultas pasa por la superstición y que su caso hace parte de “esas cosas raras que a veces pasan”.
Tal vez, en un tiempo, el caso del Fiscal y el síquico Martí se convierta en eso: en algo raro, una de esas cosas inexplicables. Hasta el momento, así lo parece.
Todo depende de lo que suceda esta semana, cuando Iguarán retorne a su despacho, dé la cara y le explique al país cuál era el verdadero poder de su extraño asesor; por qué ese hombre que salía en la televisión haciendo ‘shows’ de hipnosis y atravesando con agujas larguísimas los brazos de modelos y presentadores, abría puertas y expedientes en el búnker de la Fiscalía.
Martí también tendrá que hacerlo. Claro, si tiene tiempo. El síquico ha asegurado que todo dependerá de su agenda porque, según él, le espera una inmensa lista de pacientes para los próximos meses entre los cuales, tal vez, haya otros miembros de las altas esferas del poder colombiano. Otras mujeres, otros hombres de poca fe.
En pocas palabras
“Yo reprogramé al fiscal Mario Iguarán. Por mi trabajo he recibido amenazas, por eso me dieron carro blindado y escoltas”. Armando Martí, síquico.
“No le ordené al síquico desaparecer documentos en los que, al parecer, quedaban al descubierto conductas de corrupción de algunos funcionarios”.
Armando Otálora, vicefiscal general de la Nación.
La imagen de la Fiscalía
El ex fiscal Alfonso Gómez asevera que el procedimiento adelantado por Armando Martí podría afectar la credibilidad de la institución.
El ex director del DAS Ramiro Bejarano considera que la participación del síquico Martí en la Fiscalía, para adelantar supuestas labores de inteligencia, “antes que ser un método psicológico para armonizar las relaciones al interior del ente, se convirtió en la creación de una agencia para el servicio del Fiscal General”.
“Lo grave es que a través de esos supuestos estudios el Fiscal toleró que se montara un ente paralelo administrado por Martí, atendiendo instrucciones del Fiscal para manejara sus veleidades, persiguiendo a funcionarios”.
El ex fiscal Alfonso Gómez Méndez, por su parte, asegura que el procedimiento adelantado por Armando Martí podría afectar la credibilidad de la institución porque “nadie que no tenga una investidura oficial puede hacer labores de inteligencia, y mucho menos un síquico”.
El ex fiscal Alfonso Valdivieso Sarmiento considera válida la presencia del síquico, siempre y cuando las razones estén justificadas, para lo cual ha preferido esperar la respuesta de Iguarán. “La vinculación de cualquier tipo de profesión a la prestación de un servicio de cualquier persona debe tener unas justificaciones”.
martes, 8 de diciembre de 2009
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